wembley-destacada

Wembley: La final del “White Horse” (“Caballo Blanco”)

 

a-estadio-lleno-caballo
George Scorey, el policía londinense, montando a “Billie” y poniendo orden en aquel desaguisado.

La primera Copa Inglesa que se disputó en Wembley fue el 28 de abril de  1923 y la historia la recuerda no por el partido entre el Bolton y el West ham sino por un caballo llamado “Billie” sin el cual aquel partido no se hubiera realizado por lo menos en el día previsto. En ese encuentro se generó un verdadero problema de orden público, el primero que se conoció por un evento futbolístico, lo que obligó a las autoridades a partir de ese momento a establecer medidas de seguridad para los grandes partidos.

A nadie le pasó por la cabeza lo que podía pasar en aquella tarde abrileña de 1923 en el recién estrenado estadio de Wembley que acogía su primer partido oficial: La final de la Copa de Inglaterra. Un estadio moderno para la época, con capacidad para 125 mil espectadores y un partido que no decía mayor cosa pues enfrentaba a dos rivales con poco pedigrí. Por un lado el Bolton de la First División y por el otro el West Ham de Segunda. Las autoridades futbolísticas estaban preocupadas porque los equipos en liza no tenían mucho apoyo social y el estadio era demasiado grande; se temía un fracaso por la poca afluencia de aficionados. La tres finales anteriores en Stamford Bridge (el campo del Chelsea) no habían llenado el recinto y Wembley, con sus más de 125 mil localidades, parecía un reto inabordable en aquellos años.

a-estadio-lleno
Gradas y terreno de juego llenos a reventar. No cabía un alma más.

En fin, las autoridades pusieron en marcha una campaña de promoción para animar a los aficionados a que se acercaran a Wembley, un estadio programado para ser inaugurado en 1924 pero que se adelantó un año por la rapidez con la que se ejecutaron las obras. A medida que se acercaba el día del partido la gente se fue animando. Se supo que cinco mil aficionados del Bolton acompañarían a su equipo y como el West Ham era de Londres, podía provocar un movimiento masivo de seguidores de la capital inglesa.

Tres horas y media antes del choque previsto para las tres de la tarde, se abrieron las puertas y el público fue llenando las gradas con orden y tranquilidad. Durante más de hora y media no pararon de entrar seguidores mientras que en las estaciones de tren seguían apareciendo hinchas. A la 1,45 de la tarde la Policía londinense decidió cerrar las puertas y no permitir el acceso de más aficionados. Las emisoras de radio de la época, no muchas y con poco alcance, comenzaron a enviar mensajes para que la gente no se acerca a  Wembley, alertaban que ya el estado estaba lleno y cerrado. Fue inútil, la muchedumbre se agolpó en las afueras del estadio y finalmente con la presión lograron derribar las puertas y comenzaron a entrar de manera incontrolada. Se iban colocando en los graderíos más bajos, cerca del terreno de juego, pero la afluencia era tal que al no encontrar espacios comenzaron a invadir el campo y ya una hora antes del partido estaba todo lleno, desde las banderas en la parte alta de las gradas hasta el círculo central en el terreno de juego. Todo colmado, no se veían líneas del campo, ni el verde del césped: solo cabezas y sombreros.

a-estadio-lleno-1
Imposible jugar con la gente invadiendo el campo. Menos mal que “Billie”, “El Caballo Blanco”, puso orden y respeto.

La Policía se sentía completamente desbordada, no encontraba manera de poner orden, mientras en el palco de honor el Rey Jorge asistía al espectáculo sin salir de su asombro, tanto como los directivos de la Federación que día antes temían que el estadio no se llenase. Se calcula que más de 240 mil aficionados  se reunieron en el recinto, aunque algunos medios periodísticos calcularon que inclusive pudieron ser 300 mil.

Entonces apareció en escena “Billie”, un precioso caballo blanco montado por el policía George Scorey, uno de los agentes que recibieron la llamada de emergencia para que se presentara urgentemente en Wembley donde si no se ponía orden podía pasar una tragedia, un serio altercado de orden público.

a-estadio-lleno-2
¡No empujen, coño!

Scorey como pudo, abriéndose un pasillo entre la multitud condujo su corcel hasta el centro mismo del campo atravesando la marea humana que lo llenaba todo. Nadie encuentra una explicación a lo que sucedió a continuación. Scorey comenzó a dar vueltas con “Billie” poco a poco, sobre si mismo, y la gente empezó a echarse para atrás, y desde el centro fue circulando como una espiral, abriendo cada vez más el cerco y la muchedumbre reculando. La gente fue apartándose a medida que aumentaba el radio de los giros del caballo. Se fue abriendo el espacio, el público retrocedió tranquilamente, se fue acomodando en el graderío, apretujados, aunque miles de ellos se quedaron pegados a las líneas que demarcan el terreno de juego, tanto por los laterales como por los fondos. De repente aquella masa humana que parecía fuera de control se había acomodado a duras penas en el recinto. Sobre el césped de Wembley lo único que quedó, que se movía, era George Scorey montando en “Billie, “The White Horse” (“El Caballo Blanco”) que cuando cumplió su cometido simplemente se retiró ovacionado por el público. Con más de una hora de retraso se pudo disputar el partido que ganó el Bolton 2-0; un partido que sufrió múltiples interrupciones pues la aglomeración era tal que a veces los de atrás empujaban y la gente se veía obligada a invadir el terreno de juego.

a-estadio-lleno-3
Dando vueltas en círculos, con el radio cada vez mayor, se logró echar a la gente hacia atrás.

“El parte de guerra” a pesar de lo que sucedió fue nada: acumular en un recinto para 125 mil personas a 240 mil o 300 mil como dicen algunos, se saldó con apenas unas mil personas heridas leves (algún rasguño) y solo 22 que tuvieron que pasar por un hospital. La Cámara de los Comunes debatió durante días la necesidad de establecer medidas de seguridad especiales en los partidos de fútbol. Se cambiaron muchas cosas, entre ellas la obligatoriedad de vender las entradas con antelación en los llamados grandes partidos.

 

El Ministerio Público pidió un reconocimiento público para el policía George Scorey, el caballo “Billie” y el comportamiento cívico del público. A Scorey le regalaron entradas para futuras finales de Copa de Inglaterra pero las rechazó porque no le gustaba el fútbol. Y hace unos 10 años se hizo una encuesta para darle nombre a un puente que hay cerca del Nuevo Wembley. Se dieron dos opciones: o llamarlo Geoff Hurst, en homenaje al futbolista que marcó tres goles en la final de 1966 de Inglaterra contra Alemania, final que supuso el único título mundial para los británicos hasta ahora, en Wembley precisamente, o llamarlo “White Horse” (“Caballo Blanco”) en recuerdo a “Billie” y su gesta de 1923. Si usted se acerca por los lados de Wembley algún día verá que hay un  pasadizo aéreo que se llama  “White Horse Bridge” o, en español, “Puente del Caballo Blanco”.

Bonita historia, ¿no?

 

3 opinions on “Wembley: La final del “White Horse” (“Caballo Blanco”)”

  1. It is appropriate time to make some plans for the future and it is time to be happy. I have read this post and if I could I want to suggest you few interesting things or suggestions. Maybe you can write next articles referring to this article. I wish to read more things about it!

  2. I simply want to tell you that I am just newbie to blogs and truly enjoyed this page. Probably I’m planning to bookmark your blog post . You actually come with wonderful well written articles. Thanks for revealing your blog site.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *