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Se fue el más grande: Mohamed Alí

En octubre de 2014 presenté en este blog un trabajo sobre Mohamed Alí (Cassius Clay). Hoy con motivo de su fallecimiento a la edad de 74 años me permito reproducirlo. Paz al alma del más grande boxeador de todos los tiempos.

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El 17 de enero de 1942 en la población de Louisville, Kentucky, con unos Estados Unidos metido de lleno en la II Guerra Mundial, vino al mundo un niño al que pusieron por nombre Cassius Marcellus Clay Jr., para muchos el más grande boxeador de todos los tiempos, aunque hay analistas que estiman que sin duda ha sido el más carismático, el más querido, el que más sentimientos encontrados ha levantado, pero no el mejor libra por libra, como se suele decir. Lo que no cabe duda es que ha sido el más “bocón” y que sus presentaciones fueron seguidas por millones de seguidores.

clay 1En los JJOO de Roma 1960 logró para su país la Medalla de oro de los semipesados y apenas cuatro años después, ya como profesional, consiguió el título de Campeón del Mundo de los Pesos Pesados, la categoría máxima del boxeo.
Lo que no cabe duda es que su carrera fue marcada por un estilo muy suyo, muy personal, una nueva manera de boxear, con características muy especiales para un peso pesado: “pica como una avispa y vuela como una mariposa”, decía él. Aquellos torpones pesos pesados que veíamos encima del ring aparecían como mastodontes al lado de un peso pesado que bailaba, revoloteaba, que parecía gozaba hasta recibiendo golpes.
Casi toda su carrera fue dirigida por Angelo Dundee y se recuerdan sus combates memorables contra Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton.
Precisamente de una de las refriegas con George Foreman, el llamado “Gran Combate del Siglo”, en la capital de Zaire (hoy día República Democrática del Congo), Kinshasa no referiremos más adelante. Pero vayamos poco a poco.
Todo comenzó a gestarse en 1966 cuando Muhammad (o Mohamed) Alí (cambió su nombre al abrazar las creencias musulmanas) se negó a ir a la guerra de Vietnam. El gobierno de los Estados Unidos lo castigó con una multa de 100 mil dólares, una temporada en la cárcel y la imposibilidad de boxear por unos cuantos años. Lo desposeyeron del título de todos los pesos y así se quedó unos cuantos años sin poder demostrar, como él mismo decía, que “era el más grande” y perdió la oportunidad de haber marcado un record asombroso.
En el tiempo que estuvo apartado del ring explotaron boxísticamente hablando dos púgiles de pegadas demoledoras: Joe Frazier y George Foreman, de los que Mohamed Ali decía que pegaban duro pero que eran feos, que él era el más bonito de todos.

clay 2Una personalidad especial que marcó toda su vida, que lo hizo ser ídolo de multitudes y que a nivel publicitario era lo mejor que se había visto para “calentar” un evento, una pelea.
En 1970 salió en libertad y volvió a ponerse los guantes para recuperar su status de “El más grande”. Quería regresar al sitio del cual los políticos lo habían echado. Su discurso público se volvió más ideológico, mientras los negros lo adoraban, los políticos lo consideraban incomodo para el sistema por lo que decía y como lo decía. Estos primeros años de regreso estuvieron marcados por sus combates con Joe Frazier, uno de ellos eliminatorio para ver quien se enfrentaba con George Foreman por el título de los pesados. Mohamed Ali (muchos lo seguían llamando Cassius Clay) ganó en una pelea muy cerrada, muy igualada y para algunos favorable a Clay porque los jueces se dejaron llevar por su locuacidad y carisma. Yo recuerdo haber visto aquel combate, como otros muchos de él y en verdad pienso que Frazier fue, aunque por poco, el ganador del pleito. Inclusive en El Poliedro de Caracas lo vi en una exhibición que fue una gozada.
Pero el nombre Mohamed Ali o Cassius Clay ya tiraba mucho, y en esos momentos estaba apareciendo por allí un ambicioso y joven promotor de boxeo llamado Don King que aún no tenía el mechón blanco en el pelo, aunque su peinado si parecía un erizo.
Don King, posteriormente el más conocido universalmente promotor boxístico, de alguna manera logró que el dictador de Zaire, Mobutu Sese Seko, con necesidad de limpiar la impresentable imagen internacional de su régimen, pusiera los cinco millones por cabeza que eran necesarios para montar el combate. En esa época, 1974, ese dinero era una barbaridad.

clay 4Mobutu aceptó y se fijo para finales de septiembre la fecha del combate, “The rumble in the jungle” (el rugido de la selva) como se bautizó, pero en un entrenamiento Foreman se rompió una ceja y hubo que diferir el evento para el 30 de octubre. Alí aprovecho, como buen publicista nato, como hombre de medios, para “enfurecerse”, gritar a los cuatro vientos que Foreman estaba asustado, que se había roto a propósito para no tener que enfrentarse a él. Inclusive hizo ver que él era el representante de los negros, de los rebeldes, de los anti-sistema y que Foreman se había plegado al sistema implantado por los blancos.
En uno de esos actos publicitarios en Kinshasa fue donde Mohamed Ali oyó por primera vez los gritos de guerra del público: “Ali, boyamé” (Alí, mátalo). Esa consigna lo perseguiría durante su larga estancia en el país africano. Donde quiera que fuera solo escuchaba el “Alí, boyamé”.

clay 3George Forman era el favorito, tenía siete años menos, era más robusto, alto y pesado que su contrincante, tenía una pegada demoledora que a Frazier un año antes lo puso a ver estrellas, una condición física envidiable y Mohamed estuvo unos años parado y le podían pasar factura.
La víspera del pleito Alí pidió que aflojaran las cuerdas del cuadrilátero. Tenía un plan pero lo mantuvo oculto. Hablando con Angelo Dundee le preguntó que debía hacer y éste le contesto: “Vas a bailar, Mohamed, esta noche vas a bailar”. Pero él tenía pensado hacer otras cosas.
Desde el primer campanazo se dejó dominar por Foreman, se apoyaba contra las cuerdas y al estar estas flojas pues su torso y cabeza quedaban lejos de los brazos de su rival, esquivaba fácilmente los golpes en la parte alta de su cuerpo, así agotaba al contrincante que lanzaba aquellos puños y solo encontraba aire. Un round tras otro solo se veía a Foreman lanzando manotazos y a Mohamed Alí esquivándolos.
Tranquilo, sin nervios, al final de cada asalto volvía a su esquina bravucón, riéndose del contrario, desesperándolo; ya en el octavo round, cuando vio que Foreman aflojaba el ritmo llevado por la desesperación y por el cansancio, Alí salió de su cueva y comenzó a soltar una ráfaga de golpes, uno tras otro, que impactaban en el torso, en el pecho, en la cabeza de su contrincante, y especialmente al cielo de Kinshasa volaron dos taponazos, dos relámpagos, que impactaron de lleno en la mandíbula del gigante Foreman que demostró tener los pies de barro porque se fue al suelo sin más.
Alí fue zarandeado por los miles de seguidores que no pararon ni un instante de gritar “Alí, boyamé”. Volvió a ser campeón del mundo.
Este 30 de octubre se cumplen (o cumplieron, depende cuando usted lea este artículo) 40 años de aquella memorable pelea que el mundo vio a través de la televisión. Y de millones de zaireños (hoy congoleños) que vibraron con Mohamed Alí, el Más Grande.
Desde 1984 se le diagnosticó mal de Parkinson y en estos últimos días hemos sabido a través de unos de sus hermanos que la salud de Alí ha empeorado, que se encuentra en un estado delicado. El cuidado de su esposa y sus nueve hijos le debe hacer más llevadera esta fase final de su vida, la vida de uno de los deportistas más grandes de todos los tiempos. Si no el más grande, porque sobre estos temas hay diversidad de opiniones, si del más carismático y bocón.

4 opinions on “Se fue el más grande: Mohamed Alí”

  1. ¡LA SABIA PLUMA DEPORTIVA DE MI SOBRESALIENTE PAISANO, REYES ÁLAMO, ABARCA TODOS LOS FORMATOS Y ESTILOS QUE, A CUALQUIER BUEN LECTOR APASIONADO, MUCHO INTERESA Y NECESITA!
    DESDE NIÑO, ESTE INCREIBLE BOXEADOR QUE ACABA DE FALLECER, ME FASCINABA, TENIÉNDOLE COMO A TODO UN AUTÉNTICO ÍDOLO DEL RING!
    ME PERMITO TRANSMITIR ESTE AMENO ARTÍCULO A MI PÁGINA, PARA QUE, ASÍ, LLEGUE HASTA TODOS MIS ESTIMADOS CONTACTOS.

  2. ¡MUY, PERO QUE MUY AGRADECIDO, AMIGO REYES, POR EL ENVÍO DE ESTA SOBRESALIENTE CRÓNICA, CON UNO DE ,MIS ÍDOLOS PREFERIDOS , EN LA ALTUALIDAD, TAN DECAÍDO ESTILO DEPORTIVO DEL BOXEO. ME TOMO LA SOBERANA LIBERTAD DE PASARLO COMPLETO A MI MURO, PARA QUE ASÍ, LLEGUE HASTA TODOS MIS NUMEROSOS BUENOS CONTACTOS- ¡UN FRATERNAL ABRAZO Y FELIZ SÁBADO! RAFAEL ZAMORA MÈNDEZ.-

  3. Amigo Reyes , enhorabuena por el excelente artículo , que me remontó a aquellas noches y madrugadas en las que , a escondidas de mi madre pero con la complicidad de mi padre , no me perdía un solo combate de boxeo.

    Y cuando se trataba de “EL MÁS GRANDE”…imposible quedarse dormido.

    Fuerte abrazo.

    Eduardo.

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