15 días en Venezuela

a caracas 1Fueron 15 días los que pasé en Venezuela y regreso con la impresión de haber sabido como están las cosas pero no enterado del todo. Por eso me hacen gracias los escritos y comentarios de aquella gente que va por dos o tres días (ahora y antes) y regresa haciendo comentarios como si conociera la situación en profundidad. Lo que contaré a continuación es lo que yo viví y sentí:

a caracas 2¿Hambre?

Para mi esto es exagerado. Hay gente que señala que la mayoría de la población está pasando hambre. Eso es mentira, en los mercados hay muchos rubros que escasean, pero de ahí a decir que los anaqueles están vacíos es una total falacia. Lo que ocurre es que llenan los anaqueles con lo poco que hay para dar la impresión de que no hay escasez. Pero existe y mucha. Mas pasar hambre es ya una exageración.

a mercadoLo peor es que los precios son muy altos y aumentan prácticamente día a día. Conseguir artículos como leche condensada, leche en polvo, café o cubitos, es casi una ilusión, un sueño inalcanzable. Los productos que están regulados son difíciles de conseguir y solo en los días que el terminal de tu cédula te permita comprarlo. Se consiguen pastas, algunos enlatados, frutas, verduras, jamones, quesos.

a merrcado2La escasez en artículos de limpieza y aseo personal es terrible, no se encuentra jabón en pastilla ni en gel, ni detergente en polvo para lavar como el Ariel. Las colas para comprar artículos regulados (papel higiénico, detergentes especiales, cafe, azúcar, algunos medicamentos, etc) si son impresionantes, y solo se puede ir el día al que le corresponda el último número de tu cédula.

Tráfico

La gente se queja de que Caracas está colapsada. Por primera vez en mi vida cuando llegué, subí de Maiquetía hasta la Trinidad sin pararme por causas del tráfico, en ningún lado, solo una pequeña retención antes del túnel de La Trinidad. Dos días seguidos, lunes (feriado bancario) y martes fui desde esa urbanización a Sabana Grande en 20 minutos. Igualmente un día a golpe de 9 de la mañana fui a la Clínica Metropolitana en media hora. No sé que pasó pero no agarré ninguna de las llamadas trancas infernales ni una sola vez. ¿Menos carros, menos accidentes? No sé la razón, lo que si estoy seguro es que no es porque la gente respete más el tráfico, que haya mejorado la manera de conducir. No hay nadie más anárquico detrás de un volante que un venezolano. No se respeta nada, si rayados, ni preferencias de paso, ni semáforos.

a traficoNada de nada, eso es un caos, la ley del más fuerte, del más arrecho. Y entre más grande es el vehículo que llevas, más grande es tu anarquía. No solo no se respeta nada sino que encima si tu lo haces, te mentan la madre. En un semáforo frente al antiguo Germania en La Trinidad (hoy el edificio de la Procter) estaba parado en rojo cuando un carro detrás de mí (un carrazo, era un BMW) me tocaba corneta y hacía cambio de luces para que pasara. Aguanté hasta que se puso en verde (era mediodía y no había peligro de atracos) y en eso me pasó por el lado derecho y se acordó de todos mis antepasados. O sea, no solo no respetan las señales sino que encima te insultan por respetarlas tú.

a caracas motoLo de los motorizados es un caso especial. Son los dueños de la calle. Hay miles, a cualquier hora, en cualquier vía. No respetan a nada ni a nadie. Te pasan por el lado como una exhalación. En las autopistas van entre las filas de vehículos como alma que lleva el diablo. Tienes que andar con cuidad de abrirles camino porque te pueden reventar el espejo retrovisor o producir un rayón y a nadie podrás reclamar.

a mootos en filaEn las intersecciones ellos tienen todo el derecho, no se te ocurra atravesarte si ellos van por allí. En Los Samanes me apareció uno por detrás de un carro, como de la nada, que me pasó a centímetros por delante, a `punto estuve de arrollarlo. Y no es extraño ver en una de esas moticos chinas a toda una familia: el padre al manillar, un niño chiquito encima del tanque, otro de edad media detrás del conductor y la mamá detrás del todo. Eso solo lo vi una vez, cuatro en una moto, pero tres si lo encontré varias veces. Y ya no se diga de papás llevando a sus hijos chiquitos al colegio en moto.

a caracas moto2El colmo fue un domingo que íbamos por El Cafetal y en la vía hacía Macaracuay, unos motorizados que iban a enterrar a un pana al Cementerio del Este, en vista de que había cola, agarraron y trancaron el tráfico en una intersección y se tomaron par si uno de los canales. O sea, que lo que era un canal de “venida” ellos lo agarraron de “ida” de manera exclusiva. Era triste ver como uno estaba parado y decenas de motorizados, autobusetes, carros de ellos con flores y su carroza fúnebre con muerto y todo, iban de lo más cómodo. Y no hubo un solo policía capaz de decirles que eso no era correcto. ¡Chito, con esos malandros mejor no meterse! Son los dueños de la calle
Las carreteras con muchos huecos, pero menos que en anteriores viajes. Se ve están asfaltando por muchos sitios. Curioso es que la autopista de Prados la “rasparon” para echar asfalto y así quedó por muchos días. O sea, el trabajo no se hace de un solo viaje; no, se raspa y luego se echa el nuevo cuando les parezca.

Inseguridad

La verdad es que de noche no anduve mucho por ahí. Solo cuando estaba de visita en casa de algún familiar y se me hacía de noche para regresar a casa. Lo único que “sufrí” fue una balacera en la avenida Solano de Sábana Grande cuando unos guardias nacionales se cayeron a plomo con unos malandros que querían llevarse una moto de un policía de Vargas. Yo estaba en una cafetería con un amigo tomando un café cuando escuché las detonaciones. La plomazón fue a unos 15 metros de donde yo me encontraba. Eso fue lo único, del resto no vi nadita. Anduve por varias partes de Caracas, inclusive por el centro ya que tuve que ir al Saime (antigua Extranjería) de la Baralt y estuve muy tranquilo. Exagerados son los que dicen que no se puede coger ni un taxi. Fuimos al centro en uno y regresamos en otro y los chóferes muy amables, parlanchines y simpáticos.

a miedoDe todo hay en la Viña del Señor, dirán algunos. Nosotros tuvimos la suerte de encontrar a dos trabajadores muy decentes. No quiero decir que haya seguridad, al contrario en la prensa se ve el altísimo nivel delictivo que hay en Caracas, pero si señalo que a mi no me pasó nada y que nada anormal pude apreciar (excepto esa señalada plomazón). Exagerados los que me decían “cuídate, ¿cómo se te ocurre ir a Venezuela?, vuelve pronto, ¿te cambiaste los interiores?…” Hay que andar con guillo, con los vidrios del carro subidos y los seguros abajo, pero tampoco es como para creer que uno está en Damasco, Beirut o Basora.

Precios de las cosas

Esto si está grave. La inflación es una locura. El dinero no alcanza para nada. Además hay el inconveniente de que el billete de mayor denominación es 100 bolívares y si no tienes tarjeta de débito o crédito venezolanas (como es mi caso) todo tienes que pagarlo en efectivo. Cualquier mercadito pendejo te cuesta cinco mil bolívares fuertes (cinco millones del bolívar antiguo) y eso son cincuenta billetes de cien. Una paca grande, incómoda en el bolsillo. Todo está carísimo, de mi anterior visita en noviembre a esta en mayo, una comida que antes me costó 2500 bolívares ahora subió a casi seis mil. Y la vaina es que sin el mayor problema, las cosas suben de un día para otro: un botellón de agua mineral que en la semana de mi llegada costó 70 bolos, este pasado lunes (12 días después) ya lo cobraron a 120. Mi nuera hace un mes quiso comprar un microondas, lo reservó y fue al día siguiente y ya le dijeron que el precio del día anterior era pasado, que si no pagaba 30% más no se lo llevaba. Un juguete que le compramos a mi nieto Mathias, un lego chino, no el original, con lo que las piezas encajaban a martillazos, y no muy grande, me costo 5900 bolos. Una barbaridad. Todo es carísimo, por fortuna mucha gente cada día gana más, pero el que dependa del llamado salario mínimo está bien fregado.

Lo único barato en Venezuela (más que barato, regalado) es la gasolina. Es increible que una botellita de 250 cl de agua mineral cueste 8 bolívares y que un tanque de gasolina de 40 litros no llegue a cuatro bolívares (no el litro, sino el tanque completo)

Medios de comunicación
La televisión es deprimente. Me refiero a la local, menos mal que existe el satélite para ver lo que pasa en otras partes del mundo. Lo de Tves (antigua RCTV), Venevisión, Canal 8 y Televén (que es lo que veía de vez en cuando para hacerme una idea de por donde iban los tiros) es de terror.

a tvesCosa mala compañero. Tves y Canal 8 son un canto a la revolución, una lavada de cerebro en cada cosa que se dice. Chávez en verdad está vivo, aparece a cada rato con sus histriónicos y estúpidos mensajes. Las cadenas nacionales son continuamente y por cualquier pendejada. Maduro sale constantemente, los programas de políticos chavistas son cada dos por tres.

a vtvNo se me ocurrió ver el de Maduro o el de Cabello ni el nuevo de Cilia Flores. Pensé que mi estómago no lo aguantaría. Si vi a un dirigente del Monagas en Venevisión en una entrevista con Carlos Fernández, contando mentiras a diestra y siniestra. “Sí, hay inflación -decía- pero por ello se aumenta el sueldo regularmente”. Y el periodista no fue capaz de decirle que mientras ese aumento es de 20 o 30%, la inflación es del 100%. No, hay miedo de responderles, de llevarles la contraria, y lo entiendo.

a venevisioonLos noticieros son temprano para lo que se acostumbra en España y ya a la una lo que empiezan son las novelas, muchas mexicanas y colombianas. Los programas de esoterismo, de horóscopos son muchos. En deportes vi la final del campeonato entre Deportivo Táchira y Trujillanos. A propósito, el campo de Trujillanos en Valera parecía un terreno minado, la pelota saltaba como un conejo.

a tlevenEn radio lo de siempre. Hay mucha gente valiente que cuenta las cosas como son, más que en televisión. César Miguel Rondón y Nelson Bocaranada Sardi son a los que más escuché. Muchas emisoras nuevas, con mensajes pro gobierno, la voces de Chávez y Maduro en casi cada corte. Especialmente revolucionaria una llamad Radio Arsenal. Lo malo es que vas oyendo algún programa y no es de extrañar que tres o cuatros veces al día se pongan en cadena para escuchar alguna declaración, acto, homenaje estúpido de los gobernantes.

a maiquetíaMaiquetía
Lo peor de Venezuela, con el agravante de que es la imagen que recibe uno al llegar y que deja al partir. Terminal feo, obscuro, incómodo. Cuando llegamos hice una cola inmensa para conseguir un carrito donde cargar las maletas y al final desistí. No conseguí ninguno. Dicen que porque como hay una pasaje interno que comunica el internacional con el nacional, la gente se los lleva. Nada, tuvimos que cargar con las maletas a rastras (menos mal que hoy tienen ruedas). Media hora para esperar a que salieran las maletas y luego casi 40 minutos en la cola para pasarlas por el escáner. Pero si mala es la llegada, peor es la salida. Ante el mostrador de Iberia la cola era interminable. Más de media hora para chequear, otros se echaron más de una hora. Luego para acceder al área de embarque, hay una fila interminable donde se juntan pasajeros de todas las aerolíneas. Una vez que accedes la puerta de entrada, otra cola donde se halla el control de seguridad. Todo el mundo debe quitarse los zapatos y nada de que te den algo para protegerte del sucio piso; nada, a pisar descalzo. Un soldadito de la GN te cachea de arriba abajo, con enjundia, apretando duro para ver si llevas algo. Los oficiales y “oficialas” en este sector tienen cara de poco amigos (igual que en España donde los Seguritas también te ponen rostro de que tu eres un delincuente; ya el llevar un uniforme les hace creer son generales). Y más tarde otra “colota” para el control del pasaporte. Y cuando piensas que ya estás listo, que puedes sentarte un rato a contemplar el panorama mientas subes al avión, a través de la megafonía interna oyes tu nombre indicándote que te presentes en el mostrador de Iberia para que un “simpático” policía (en esta caso una “súper simpática oficiala”) te lleve a la parte baja del aeropuerto donde unos soldaditos de la Guardia Nacional con cara de mala leche te revisen las maletas. Tres soldaditos para chequear una por una las maletas a decenas de pasajeros. Esto por lo visto es aleatorio, al que le toca le toca, pero ya es mala leche que en los tres últimos viajes nos haya tocado a nosotros. En esta ocasión la revisión fue exhaustiva. Pieza por pieza, hoja por hoja de los libros, nos partieron un “Cocosetes” y unas bolsitas de Pirulí que destrozaron (para la basura) para ver que tenían dentro. Tristeza dio ver a unos 10 señores de mucha edad (mayores de 80 años), portugueses que viajaban por TAP, como los trataban, como si fueran narcotraficantes. Abren las maletas y sacan todo, sin guantes, sin cuidado, a los trancazos, con cara de lobos feroces. Supimos que les dan 15 días de vacaciones si consiguen algo raro en el equipaje A un pobre viejito le desordenaron de tal manera lo que llevaba que luego no podía ni cerrar la maleta.

a maiquetía 1 En fin, los aviones no salen a su hora y tanta revisión conlleva a que los que tienen que llegar a destino para hacer una conexión, la pierdan. Nosotros no pudimos tomar el avión para Tenerife y eso nos hizo llegar a casa siete horas después de lo previsto. Pero hubo gente que perdió su conexión a Roma, Milan y otras ciudades europeas o del resto de España. Ah, algo bueno que hay ahora: ya quitaron el control antes de entrar al avión, el que era inmediato a la puerta de la aeronave en el mismo túnel de pasajeros. Ganamos una.

La gente
Algo si tiene Venezuela que no se consigue en todos lados: si bien hay gente retrechera, antipática, como en tantos sitios, la mayoría de la gente sigue siendo muy amable y educada. El “buenos días, buenas tardes, buenas noches” está en boca de casi todos. Pongo como ejemplo de este tipo de gente a los vigilantes del conjunto residencial donde vive mi hijo, que apenas nos vieron llegar y observaron bajábamos maletas del carro, corrieron prestos a cargarlas y llevarlas hasta la casa, al igual que en la salida. Llegando a cualquier lado, la gente saluda respetuosamente. En una notaría la secretaria fue amabilísima al decirnos que no tenían sistema pero fue más amable llamándonos al día siguiente diciéndonos que ya podíamos ir, que el asunto estaba resuelto, y que así no perderíamos tiempo. Hasta beso de despedida hubo. En el Saime también nos atendieron muy amablemente. Los mesoneros en restaurantes, muy serviciales y en las caminatas que los domingos en la mañana nos echamos por La Lagunita todo el mundo va saludando. Estos ha sido así siempre: “vaya con Dios, que tenga un buen día, feliz fin de semana, si es tan amable, por favor…” son palabras y frases que están en boca de casi todos los venezolanos

Resumen
Espero que con esto se hagan una idea de cómo andan las cosas por Venezuela. Una cosa les digo, no crean todo lo que dicen, ni unos ni otros. Las cosas no son como declaran los gobernantes, que todo es una maravilla, que la Revolución es la panacea y que todos son felices. Tampoco crean eso de guerra económica ni que con Maduro se vive mejor. Pero tampoco acepten todo lo que dicen los opositores, que hay hambre, que no se consigue nada, que todo es un desastre. Unos temas funcionan y otras no, unas circunstancias han mejorado y otras han empeorado. Para ver como son las cosas hay que vivirlas, no llevarse por lo que los demás les cuenten, incluyéndome a mi, pues cada uno tiene su visión muy particular de hechos y situaciones. Eso si, prefiero mil veces la Venezuela de antes del 98 que esta que Chávez y su combo nos ha dejado.

12 opinions on “15 días en Venezuela”

  1. Buenas tardes amigo Reyes , me alegro de que ya estés de regreso.

    Tal como dice la canción : “…..todo es según el color del cristal con que se mire….”, pero creo que en tu artículo se resumen razonablemente las luces y las sombras de nuestra tierra.

    Venezuela es un país “sui géneris” y muy difícil de entender , con grandes problemas , pero con un potencial y un atractivo que para sí quisieran varios países del primer mundo.

    No olvidemos que , a lo largo de la historia , muchas de las que hoy son grandes potencias en todos los continentes , vivieron DÉCADAS de pobreza , hambre , opresión , sufrimiento , guerras , dictaduras y luchas intestinas ; salieron adelante gracias al esfuerzo de sus nacionales y al buen hacer de sus gobernantes.

    Esos son los dos únicos ingredientes que Venezuela necesita para superar el socavón que está atravesando.

    Tiempo al tiempo.

    Un abrazo.

  2. Muy buena tu descripción de los 15 días. Como tu dices todo depende del cristal con que lo mires y sobre todo la zona donde vivas. No tuviste tiempo de recorrer el país, en el interior se viven verdaderas penurias. Sin ir muy lejos la gente de Vargas tienen que subir a Caracas para conseguir los insumos básicos, y la inseguridad es al mil por ciento. Nuestro país esta destruido y nuestra gente lo sufre. Ojala logremos entre todos superarlo.

  3. bueno amigo se fue y no lo vei pero el cariño es el mismo le falto mucho pero bastante pero como dice ud. 15 dias no da para nada almenos no iso una colita de esas de horas para comprar algun articulo de primera necesidad pero en fin nosotros los que vivimos el dia a dia savemos como es la vaina un abraso y que dios me lo cuide

  4. Hola Reyes, tal como dice una persona que me antecedió, depende del lugar que vivas, a que te dediques, ejemplo no hay cauchos, baterías ni repuestos, tengo 10 camiones parados por esos repuestos, no es lo mismo vivir en Baruta, La Lagunita o Chacao, Este y Sureste de Caracas que andar por la Baralt, Catia o La Vega, conozco gente que viaja a Caracas desde el interior para poder llevar comida porque en sus estados la escasez es mucho más aguda que en Caracas.
    Los Valles Del Tuy el mes de Abril 94 muertes por violencia, conclusiones crean todo porque es mucho más que lo que se publica, muchas tragedias y colas y muchas necesidades, lo veo y lo vivo diariamente.
    Un fraternal abrazo

    1. Gracias por tu aporte al muro Nicolás. Ya me han dicho que la cosa por el interior está de terror, por fortuna yo no lo viví. Llámame cuando vengas por Tenerife poara tormarnos un vino. Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *