Prosinecki: El paquete rubio

Su pelo era color de oro, su fútbol brillaba, pero las lesiones y los vicios le impidieron triunfar. Reconoce que fumaba diariamente dos cajas de Marlboro, de ahí que lo conocieran en muchos sitios como “El paquete rubio”, en clara alusión no a su pelo, sino a esos dos paquetes (cajetillas) de cigarrillos rubios que se metía diariamente en los pulmones.

Nuestro colaborador Juan Carlos Pazos nos trae este interesante relato de un jugador que cuando llegó al Real Madrid era yugoslavo y cuando se fue del Barcelona lo hizo ya como croata. ¿Nos explicamos?

Prosinecky

Por Juan Carlos Pazos

Días atrás, entre los comentarios de una publicación de Reyes se hablaba de Robert Prosinecki. Y sobre el fichaje del croata también habla Luis Miguel González en esa recopilación de entrevistas y anécdotas que el periodista ha transformado un libro al que dio el título de “Las entrañas del Real Madrid” (La Esfera, 2014), y que usaré en futuras publicaciones sin ánimo de cansarles y si mi estimado Reyes no tiene inconveniente. Evidentemente se trata de testimonios y anécdotas contadas por el autor y desconozco si son o no exactas y comprobables. Creíble o cuestionable, el material es muy interesante.

Pues bien, al hablar del internacional croata nacido en Schwenningen (Alemania), González cita al que fuera director de la sección de baloncesto y del departamento de relaciones internacionales del Real Madrid, José Luis López Serrano, quien atribuyó la contratación de Prosinecki a un capricho de Ramón Mendoza. El entonces presidente blanco se enzarzó en una disputa con Miljan Miljanic (el mismo que dirigió al Madrid entre 1974 y 1976) que presidía la Federación yugoslava en los tensos meses de 1990 y 1991 -en los cuales se consumaría la disolución del país- y se negaba a saltarse las arcaicas normas que impedían salir a jugadores menores de 25 años. Según López Serrano la intransigencia de Miljanic estaba motivada por su resentimiento hacia el club por la forma en que fue destituido, pero la tozudez de Mendoza era tan grande que incluso consiguió la colaboración de Joao Havelange, Presidente de la FIFA, para lograr el ‘transfer’ del jugador, no sin antes desembolsar 450 millones de pesetas, una obscena cantidad para el momento (y más si tomamos en cuenta que aún no había llegado el ‘boom’ de los derechos televisivos), que no terminó en las arcas del Estrella Roja en su totalidad, pues –siempre según López Serrano- una buena parte se diluyó en comisiones que fueron a parar a los bolsillos de dirigentes balcánicos y madridistas. Incluso llega a decir que Ramón Mendoza compró una propiedad en Córdoba que fue conocida como la “finca Prosinecki”.

El croata llegó al Madrid con el cartel de ‘crack’ en 1991 para irse en 1994 al Oviedo y de allí al Barcelona. El rosario de lesiones del jugador llevó al club a tratarlo en una clínica especializada suiza, donde se determinó que el futbolista no se cuidaba lo más mínimo: su dieta era desastrosa, era fumador empedernido y no hacía un trabajo físico adecuado. ¿No había pasado un reconocimiento médico previo al fichaje? ¿Cómo era posible? Pues sí, fue posible. Prosinecki pasó por el Real Madrid con mucha pena, nada de gloria y como un billete de lotería premiado y repartido entre unos cuantos.

Comment on “Prosinecki: El paquete rubio”

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