Cosas de entrenadores de fútbol (1)

En mis manos cayó un libro del periodista español Carlos Toro, titulado Anécdotas del Fútbol. No creo a él le importe mucho que de vez en cuando extraiga algunos de sus comentarios e informaciones para que yo los transmita por este medio a los amantes del fútbol. Esos si, vamos pasito a pasito para que no se me cansen.

Comenzaremos hablando de entrenadores pero lo haremos en varias partes para irlo digiriendo suavemente, sin agobios. Como si fuera una novela radiofónica, por partes, para que cada día se queden con ganas de más.

Philippe Bergeroo, hace años técnico del Rennes de Francia, dijo que “la de entrenador es una profesión de gilipollas, pero formidable”.
Por su parte Mark McGhee, que fuera el técnico del Wolverhampton inglés se mandó con “el 99 por ciento de los entrenadores que pierden su trabajo se lo merecen” lo que al parecer y según Malcolm Allison que entrenaba al Manchester City cuando este equipo era poquita cosa (hoy con Pellegrini anda mejor) se mandó aquello de “no eres un verdadero entrenador hasta que no te han echado”. El español Camacho va más allá y añade que “no eres un auténtico entrenador hasta que no te ha echados dos veces”.
La profesión de entrenador es importantísima en el fútbol mantienen aquellos que argumentan que sin entrenador un equipo no camina. Hay otros que se mandan con que éstos lo único que hacen es complicar las cosas y que hay equipos que funcionan mande quien mande, caso del Barcelona, diría yo, que tanto con Guardiola como luego con Tito y hasta con Roura (ayudante del ayudante en la época guardiolana) el equipo seguía ganando años tras año. Solo vino a fallar con el Tata Martino, no porque el argentino no supiera, sino porque Puyol estaba renqueante, Valdés se lesionó, Piqué se ausentó por Shakira, Messi estuvo toda la temporada pensando en Brasil 2014, a Xavi s le cansaron las piernas. Que si llegan a estar bien y concentrados, igualmente con Martino hubieran seguido ganando, lo que demuestra que un buen equipo funciona no importa quien lo dirija, pero que si a una estrella del banquillo le das un once de tirapiedras no le gana a nadie.
Sigamos con frases y cosillas de estos profesionales del balón:
“Todos los entrenadores son despedidos, pero es mejor ser despedido por el Real Madrid que por otro club”, dijo John Benjamín Toshack en 1999 después de haber recibido la carta del adiós blanco luego de haber declarado previamente “que era más fácil ver volar un elefante sobre el Bernabeu a que él rectificará en sus alineaciones”.
Eusebio Sacristán, hoy entrenador del Barcelona B, dijo que “no hay entrenador bueno después del tercer año”. Esto no lo pensaba la gente del Manchester United que tuvo a Ferguson como 20 años ahí montado, eso si, ganando la Premier años tras año pero fracasando en Europa casi totalmente.
Volviendo a Eusebio Sacristán, Carlos Rexach que lo tuvo como jugador cuando él entrenaba al Barcelona declaró: “no cabecea, no regatea a nadie, no es rápido, no es fuerte… pero jugando es un fenómeno”. O sea, ni chicha ni limonada sino todo lo contrario.
Por otro lado tenemos entrenadores que son más claros que el agua. Bruce Arena, seleccionador de Estados Unidos, el día antes del USA-Alemania del Mundial 2002 en Corea y Japón se mandó con que “yo podría decirles a ustedes la alineación de Alemania antes del partido, y ellos probablemente no podrán repetir la nuestra después”.

Es una profesión reglamentada por difícil y compleja. Según Dimitri Piterman, un ucraniano que pasó por España, compró al Alavés y luego al Racing de Santander, los entrenó, dirigió y los manejó de tal manera que casi los hace desaparecer (poco a poco ha renacido de sus propias cenizas como el Ave Fénix) señaló que “cualquier tonto puede dirigir un país, pero para dirigir un equipo de fútbol hace falta un carnet”.

Y otro día más, de entrenadores, de periodistas, de directivos, de jugadores

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